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Enviado por José María Blázquez Pérez el Vie, 01/10/2010 - 15:51.
Completamente de acuerdo con don Ángel Martínez. Este problema de los procuradores es muy simple: puro corporativismo gremialista de un conjunto de intereses que se ponen por encima de la racionalidad -jurídica y económica- y del servicio a los ciudadanos, que miran con estupefacción la existencia en los procesos judiciales de una figura cuya función y utilidad ni entienden ni aciertan a comprender.
Fíjense en la actitud de la persona iniciadora de la actual propuesta (más que una propuesta es puro reaccionarismo). Se trata de un miembro del Colegio de Procuradores de Valladolid que, alarmado por su propia desinformación, pensó que la propuesta de supresión de los procuradores era una postura oficial, de ahí su furibunda reacción comprometíendose a explicarnos ese carácter "tan necesario", según él, de los procuradores. En cuanto ha vislumbrado que la propuesta puede no representar ninguna amenaza real a su statu quo gremial, se ha desentendido del asunto. Probablemente haya pensado que al fin y al acabo se trata de la propuesta de un mindundi y ¿cómo va a perder el tiempo con mindundis un miembro de tan ilustre corporación?. Allá él.
Las soluciones transitorias para el colectivo de personas afectadas por la reconversión son muchas. Una de ellas es la que propone don Ángel Martínez Conde.
Saludos.
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Enviado por angel martinez conde el Mié, 29/09/2010 - 18:06.
Lo primero que debería haber es una voluntad real de dar una solución a este problema que padece la ciudadanía desde hace siglos, con dictaduras sí y con democracias también. Nadie se atreve a poner el cascabel al gato. Bueno sí: el Tribunal para Defensa de la Cometbncia lo hizo en 2009 pero no sirvió para nada, pues finalmente el corporativismo/gremialismo pudo una vez más contra la racionalidad y el interés general, que sería lo que debería haber prevalecido.
Entiendo que para solucionar el asunto lo primero es que no se debería hablar de abogados/ procuradores (con entes antagónicos e incompatibles) sino mas bien debería hablarse de "defensa de la parte/y representación de la parte".
La idea es que el defensor de la parte debería tener LIBERTAD de poder ser también el representante de la parte en el proceso si así lo decidiera (Hoy lo tiene PROHIBIDO). Pero si voluntariamente dicho abogado no quisiera asumir la "representación", ésta podría ser llevada por otro "letrado"
Esto no significaría la desaparición del ejericicio de la representación, sino que sería suficientfe con que los colegios de abogados se fundieran con los de procuradores -como hicieron antaño los notarios con los corredores de comercio-. Con ello los actuales procuradores podrían continuar ejericiendo su actividad de "representación de la parte" e incluso además la de "defensa" si así les interesase.
Con ello el servici al ciudadano mejoraría y tampoco perderían nada los actuales procuradores y abogados- (pues los dos -que son licenciados en derecho- podrían desarrollar ambas funciones estando colegiados en un solo colegio (llámese Colegio de Abogados -a secas- que sería lo mas razonable o, bien, incluso, Colegio de Abogados y Procuradores en el peor de loc asos)
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Enviado por Inés Luis el Jue, 16/09/2010 - 22:27.
Estimado David, por lo que yo he visto todas las propuestas y comentarios no son anónimos. Yo por ejemplo si quiero ver todas las propuestas de un Área, selecciono desde la página principal, donde muestra el mapa de España - a la derecha están las Áreas.
Seleccionando un área determinada por ejemplo 30Políticas y servicios públicos, muestra todas las propuestas y SI muestra el nombre y apellidos del proponente.
Lo que si tienes razón David, es que cuando seleccionas la propuesta es verdad que no muestra al proponente. Creo que deben tenerlo en cuenta los encargados de la web y mostrarlo para que no haya equívocos como el que tú has tenido.
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Enviado por Eloisa Cid Sánchez el Mié, 15/09/2010 - 22:43.
El nombre solo aparece en el listado de "vuestras propuestas". La propuesta la hace José Mª Blazquez Perez, al parecer un señor que vive en el pasado.
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Enviado por Alfonso Espinosa de los Monteros Bernal el Mié, 15/09/2010 - 11:26.
Estimado amigo:
Esta propuesta está en el apartado de "vuestras propuestas" por lo que, entiendo, que es una propuesta que hace alguna persona u asociación, y no el PSOE.
Un saludo.
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Enviado por José María Blázquez Pérez el Mié, 15/09/2010 - 05:11.
Hablando de anonimatos e identidades ¿por qué no dice usted que pertenece a la Junta de Gobierno del muy ilustre -faltaría más- Colegio de Procuradores de Valladolid?. Comprendo que ustedes reaccionen así porque es lógico que defiendan su espacio de interés gremial y corporativo. Por eso no es de extrañar en absoluto que rechacen la denominada "Ley Omnibus" , (en realidad entendemos que quiere referirse a la denominada "Ley Paraguas", es decir a la Ley 17/2009, de 23 de noviembre, sobre el libre acceso a las actividades de servicios y su ejercicio, ya que la "Ley Ómnibus", es decir la Ley 25/2009, de 22 de diciembre, únicamente es una adaptación de diversas normas a aquella).
Mi opinión personal sobre este tipo de corporaciones gremiales, cuando observo sus tradiciones, sus ceremoniales cuasi medievales, su espíritu corporativista y, en general, su manera de exhibición de valores y concepciones conservadoras, bastante ajenas a la realidad social de hoy día, es que pueden ser cualquier cosa menos entidades de progreso y, desde luego, de socialistas no tienen absolutamente nada, más bien todo lo contrario. Pero insisto: es mi humilde opinión.
Yo creo en la libertad y creo en la igualdad. La libertad y, sobre todo, la igualdad son valores esencialmente proclamados, desde siempre, por el socialismo. No soy socialista de boquilla para abrazar capillitas o defender intereses de tipo sindical o gremial, que me parecen perfectamente legítimos pero que no comparto. Como creo en estos valores creo en la libertad de mercado y en la libertad para la prestación de servicios profesionales sin barreras y sin restricciones, mucho menos de barreras y restricciones de tipo gremialista, de cotos cerrados para que se me entienda. Me parece que la defensa de estas libertades es buena para el progreso económico y social y son buenas para el bienestar social. Hace años, en 1992, el Tribunal de Defensa de la Competencia, elaboró un magnífico informe, muy contestado por los gremios corporativos de las profesiones liberales (algo que era lógico esperar), acerca del libre ejercicio de las profesiones, con unas propuestas muy sensatas para adaptar el régimen jurídico de los colegios profesionales a los principios de la libre competencia. En el mes de septiembre año 2008, la Comisión Nacional de la Competencia elaboró otro Informe, muy cuidado, acerca del sector de servicios profesionales y de los colegios profesionales.
La idea básica es que, en un régimen de libre mercado y de libre prestación de servicios -insisto en adjetivo libre-, cada cual se comporta tal como es, no como dice ser o como proclama ser sino, precísamente, tal como es, demandando los servicios que necesita o prefiere y rechazando los que no le reportan ninguna utilidad o los que le resultan más gravosos o menos eficientes. Si aplicamos esta idea básica a la actividad de los procuradores del los tribunales, inmediatamente sacaremos las correspondientes conclusiones, que dejo al buen criterio de cada cual.
Para emplear, textualmente, las palabras recientemente expresadas por el citado organismo regulador de la competencia en su último informe, que yo suscribo sin quitar ni un punto ni una coma: "La Comisión Nacional de Competencia aboga por una revisión en profundidad de todas aquellas regulaciones de acceso o de ejercicio de una profesión que creen reservas de actividad o exclusividad para determinados profesionales"
En cualquier caso, estaremos encantados de leer esas razones tan poderosas sobre la necesidad de la obligatoriedad de los procuradores en los procesos judiciales, que usted se compromete a explicarnos "detalladamente". Recuerde que gobernar es intentar satisfacer el interés general, no el interés particular o los intereses de grupos, por muy legítimos que sean todos ellos.